De aquí para allá (y otras cosillas)

5 Julio, 2007

Ponga una dieta en su vida: capítulo 1

Archivado en: Yo mismo — David @ 11:32 am

Llega el verano, llevo dos semanas de dieta y aún no me he quedado con hambre. Me parece gran cosa rara eso de las verduras en el 90% de los platos, las cinco comidas al día y el sustituir la carne por el pescado azul o blanco. Quizá no os haya pasado, pero cuando llegas a los 93 kilos empiezas a pensar que el hombre, aunque no desciende de la pera, si tiene una cierta tendencia a convertirse en este engendro frutal, al menos físicamente.

Entre mis debilidades, como ya he comentado en este blog, están las de comer bien, o al menos quedarme, como decimos en mi tierra, “a gusto”. Atrás quedan los embutidos de la tierra extremeña que me vió nacer, los macarrones con tomate de mamá, los churros, las raciones de jamón en el Huerta Honda y las copas en La Casa Bar, los dulces, el picoteo… Todas esas debilidades ya han dejado de existir. Aunque, con las constantes cenas y comidas que por motivos de mi curro o del de mi novia suelo acudir, no sé si el endocrino me recibirá en la próxima consulta o simplemente me dará en plena resignación un vale de Family Check.

¿Lo bueno? Para aquellos que estamos a dieta la vida pasa a tener más emoción. Por ejemplo: el pasado fin de semana fui a cenar al VIPS y, debatiéndome entre dilemas morales y ruidos estomacales tuve que sustituir una hamburguesa por un sandwich con salmón ahumado y espárragos. ¿Realmente quería esa hamburguesa pampera argentina de 220 gramos de carne con todos sus complementos, la riquísima salsa y su correspondiente ración de patatas? ¿Tan seguro estaba de ello? Además, mi amiga Mercedes, que la tenía en frente, se había pedido una parecida… Al lado mi novia también tenía una ración de patatas… Mi cabeza me decía que no podía, que la imagen de un corazón bombeando mantequilla en vez de sangre no tenía que ser buena (esta ilustración se la debo a mi novia, nada como un médico para que te expliquen tan gráficamente todo tipo de dolencias).

Hasta el último momento, el estómago, preso de rabia y amenazándome con provocar un cisma con el resto del cuerpo, no se rindió y tuvo que someterse al cerebro: me ví presionado a pedir el sandwich. Es más, incluso me obligó para que no pidiera patatas (“un noruego pero sin patatas, por favor” dije). ¿¿¿Qué hacía yo allí??? Lo mejor de todo es cuando el camarero, siguiendo el instinto natural propia de nuestra especie, me puso a mí la hamburguesa y a mi amiga el sandwich. Pero no, yo era fiel a mis principos y devolví todo a su orden original Acto seguido me vino una duda: ¿¿¿Cuándo me había convertido a la religión de Santiveri???

El caso es que, aunque lo llevo bien y no vivo preso de la báscula, por ahora he perdido sobre 2 kilos. Eso sí, mi trabajo me está costando: planificación de horarios y de la dieta. Ahora me toca cocinar y hasta he tenido que sacar una copia del menú de todos los días en formato tarjeta de crédito para llevarlo en la cartera y acordarme. Y todo ello haciendo ejercicio. “Debe hacer al menos tres horas semanales de actividad deportiva, yo siempre lo recomiendo” La cara que puso el médico no fue de buenos amigos, así que el sometimiento a su dictadura ha sido total. Me lo ha dicho un individuo que no ha vivido el boom de la denominada “fast-food”. ¿Y yo, qué? Hacía mil años que no salía a correr… bueno, lo de salir es una metáfora ya que tengo una cinta de gimnasia en la habitación desde que Gallardón se cargó mi parque y la verdad es que lo de salir salir, no es que salga mucho. El pobre aparato se ha convertido en mi compañero de sufrimientos, pero juntos vamos consiguiendo acabar las sesiones sin morir en el intento.

El objetivo, según mi endocrino, era perder entre “13 y 16 kilos”. ¿¿¿Tanto??? Si a mí no me molestaban, es más, me daban esa… “consistencia” de persona que todos los chicos buscábamos en el instituto. En fín, siguiendo esta demoledora sentencia, ahora sólo tendría que perder entre “11 y 14 kilos”, los cuales no dejan de desagradarme tampoco, pero bueno nos hemos embarcado en esta cruzada así que habrá que apechugar (“para lucir hay que sufrir” dicen algunas). ¿Sabeis lo mejor de todo? Estoy deseando de llegar al peso para tener… como decirlo… un día de “liberación”. Ya os contaré que tal sigue esta novela.

Saludos

Mis disculpas: breve comentario sobre mi experiencia informática

Archivado en: No puedo con... — David @ 10:17 am

Hace casi dos meses que no se actualiza este espacio, por lo que pido disculpas. Lamentablemente, el monitor de mi PC (Sony HMD-A220) murío tras nueve años de infatigable uso y he tardado en cambiarlo. Lejos quedan ya esas partidas de Starcraft, Age of Empires, miles de trabajos en Word, mucho Photoshop y algo menos de InDesign. Parece que fue ayer cuando tuve que traérmelo en un taxi porque con una caja que pesa casi 25 kilos, las cosas no están como para transporte público tipo metro o autobús. Todo ello para ser la envidia de los que en su momento se compraron un LG Flatron, que iba a ser el modelo que en principio iba a comprarme.

Lo mejor de este monitor, que el otro día ví en Ebay por 45 euros (sniff…), la calidad de los colores que ofrecía su pantalla y el concentrador USB 1.1, que me descargó bastante de tener que mover la torre cada vez que quería conectar algo al ordenador. Incluía un pie para poder varíar la inclinación en dos posiciones, si diseño dimulaba que estabas ante un 17 pulgadas e incluso tenía una ranura en la parte superior para colocar una caja de cd de canto. Reconozco que nunca usé esta última “característica”, si al menos hubiese tenido más fondo dicha ranura quizá hubiese plantado algo encima, no sé…

Ahora lo he sustituido por un no menos modesto Dell SP1908FP, que me está dando bastante buen resultado. Lo mejor: su precio, la calidad de la imagen, y, de nuevo, un concentrador de 4 puertos USB 2.0 que hace que cargar el iPod o conectar mi disco duro portátil ya no sea una cuestión de fuerza. Además, y aquí tengo que felicitar a DELL, pedí el monitor un lunes por la mañana y en menos de 48 horas ya estaba en mi casa, incluyendo seguimiento a través de UPS por internet. Por esta vez los de la empresa norteamericana se han portado bien y ya estoy pensando en comprar un portátil Dell XPS M1331 en cuanto que pueda ahorrar lo suficiente.

Por cierto, ahora que lo pienso, de las cosas de este mundo informático que he comprado y de las que más me arrepiento están dos periféricos: la disquetera portátil Imation Super Disk (¿en qué estaría pensando cuando me la compré? y ¿por qué no hice caso de los que tenían una ZIP?) y un escáner de puerto paralelo Primax, que si bien me dió mucho resultado hasta que lo recluí a su caja, dos meses después de adquirirlo aparecieron los modelos con puerto USB (de nuevo, otro caso de enajenación mental). Dentro de esta categoría podría entrar una sintonizadora de TV analógica de Avermedia, pero las horas que disfruté de Canal Plus sin pasar por caja la salvan de la quema.

En fín, espero que con la llegada de las vacaciones me de más tiempo a escribir algo. Os avanzo: en agosto estaré una semanita por Estambul, así que me dará para escribir algo que realmente os interese. Si bien creo que podré mantener el blog diariamente, espero poder darle una periodicidad semanal al menos.

 

Un saludo,

14 Mayo, 2007

Amigos en la red

Archivado en: Lo que pasa en el mundo — David @ 10:33 pm

Recién estrenado este espacio, y como no podía ser de otra forma, me he encontrado con que mi amigo Tomás me ha dedicado unas líneas dentro del mundo que ha creado en su blog a modo de bienvenida. El refranero es sabio, así que pocas cosas se pueden decir de una persona que ha estado cuando se le ha necesitado y que cada día que pasa demuestra que la amistad no sabe de kilómetros. Por ello, os recomiendo que le hagais una visita a El Blog de Tomy, sobre todo si os encantan las nuevas tecnologías relacionadas con internet así como otros temas de lo que pasa día a día en la red, de la que, sin dudarlo, está bastante al corriente.

Pero no sólo de chips vive el hombre. Así, para sacar el ama de casa que todos llevamos dentro, su novia Eli nos ha dedicado un espacio donde podremos mirar a la lavadora, esa gran desconocida que no puede enchufarse a la PlayStation, como un instrumento que no sólo es del color del frigorífico. Para cualquier neófito en la materia que no sepa diferenciar un blazer de una bufanda, el blog Estilo Propio abarca desde lo más cotidiano hasta las principales reglas para enfrentarnos a una tienda de ropa sin morir en el intento.

Y como para gustos los colores, ahí va mi tercera recomendación del día: El Blog de Sergio del Molino. Hablar de este gran profesional que cada fin de semana nos deleita con sus crónicas en el Heraldo de Aragón me llevaría otro blog. Aunque más centrado en su día a día en Zaragoza, la calidad de sus críticas y comentarios bien merecen unos minutos de nuestra conexión a internet.

A todos ellos, y deseándoles lo mejor, un gran saludo.

Salamanca, no cambies nunca

Archivado en: De viaje — David @ 1:23 pm

Plaza MayorInaugurando el apartado de viajes y como primera entrada en el blog, os cuento mi última escapada. El pasado fin de semana estuve en Salamanca, un lugar que parece anclado en el pasado con un increíble centro histórico que ha sabido sacar partido de su universidad y ofrece al visitante tanto buena mesa como turismo cultural, tan echado de menos por los que nos aburrimos sólo con el “sol y playa”. Tanto en mi anterior visita (con mi mejor amiga) como en ésta última (con mi novia), he contado con dos anfitrionas de lujo, así que aquí van una serie de sitios para que no tengais que gastar mucho para disfrutar de esta gran ciudad. Desde Madrid no hay problemas de transporte, tanto en tren (Renfe) como en bus (Auto-Res) hay frecuencias de sobra, aunque me decanto por el primero, al tener un padre ferroviario no podía ser de otra manera.

Para el alojamiento, si no teneis alguien que os acoja “caritativamente” en su casa, una buena opción es el Hostal Navasfrías, situado al lado de la estación de autobuses y que cuenta con habitaciones espaciosas y muy bien cuidadas, además de unos dueños bastante amables. Una vez alojados, imprescindible visitar la Plaza Mayor, que durante mi última visita estaba en plena feria del libro, así como la Catedral y su plaza, donde mejor se ve la mezcla entre vida universitaria y turismo, presente en toda la ciudad. No hay que olvidar, por supuesto, la fachada de la Universidad (¿dónde está la rana?) el Patio Escuela o la Casa de Lis. Como nota curiosa, al lado de la biblioteca de la Universidad Pontificia (la ponti), existe una exposición sobre relojes de cuerda del siglo XIX muy recomendable para aquellos a los que nos gustan estos aparatejos y el modernismo.

A la hora de comer, mi novia y yo apostamos por dos alternativas: comer de raciones en Los Bandos y de platos combinados en Mandala, aunque también podeis visitar algún colegio mayor, como el Fray Luis de León. Para mi próxima visita probablemente visitaré el mesón El Churrasco y La Regenta, ésta última muy recomendable para parejitas. Al estar todo tan cerca (olvidad el coche), para tomar un café no hay que desplazarse mucho. Además de el Mandala, esta vez podemos escoger entre el Delicatessen, inspirado en la película honómina, o el Corrillo, donde podeis disfrutar de su terraza y de actuaciones en directo. ¿Y por la noche?

En Salamanca se han tomado en serio la decoración de los bares, así que alguno seguro que convence. Os confieso que este apartado es un poco más desconocido para mí ya que mis intereses van más hacia la buena mesa, al menos eso dice la báscula. Para tomar alguna copa, El Moderno ha recibido mi aprobado, mientras que también guardo muy buenos recuerdos del Country, aunque más por la gente que allí nos encontramos que por el propio lugar (saludos a Mercedes, Celia y a Elena, y al momento “todos todos”).

En fin, aquí un resumen de lo que se puede hacer un buen fin de semana, más adelante rememoraré otros destinos por los que he tenido el placer de pasar.

Blog de WordPress.com.